«Ponme una bombilla de 60W» ya no significa nada en LED: los vatios miden consumo, no luz. Para elegir bien hay que fijarse en tres datos distintos —lúmenes, temperatura de color e IP— y cada uno resuelve una pregunta diferente: cuánta luz da, de qué tono es esa luz, y si el punto de luz aguanta la humedad o el polvo de donde lo vas a instalar.

Lúmenes, no vatios

El lumen (lm) mide la cantidad de luz que emite un punto de luz, independientemente de lo que consuma. Un LED da muchos más lúmenes por vatio que una bombilla incandescente o halógena, así que comparar por vatios entre tecnologías distintas no sirve. Como referencia orientativa de equivalencia:

Incandescente 60W ≈ 700-800 lm ≈ LED de 7-9W
Incandescente 100W ≈ 1300-1500 lm ≈ LED de 13-15W

Tabla de lúmenes por m² recomendados según la estancia de la vivienda: salón, cocina, dormitorio, baño y pasillo
Iluminación general y de zonas de tarea recomendada (lm/m²) según la estancia.

Cuántos lúmenes necesita cada estancia

La cantidad de luz necesaria depende del uso de la estancia. Como referencia orientativa de lúmenes totales por m²:

Estancia Lúmenes por m² orientativos
Salón (luz general) 150-200 lm/m²
Cocina (zona de trabajo) 300-400 lm/m²
Baño 200-300 lm/m²
Dormitorio 100-150 lm/m²
Oficina o zona de estudio 350-450 lm/m²

Multiplica los metros cuadrados de la estancia por la referencia de la tabla para obtener el total de lúmenes necesarios, y repártelo entre los puntos de luz que vayas a instalar (por ejemplo, varios downlights en vez de uno solo, para una luz más uniforme).

Escala de temperatura de color en Kelvin y escala de grados de protección IP para iluminación LED
Temperatura de color orientativa según el uso de cada estancia, y grado de protección IP necesario según la humedad o exposición a la intemperie.

Temperatura de color (Kelvin)

Los grados Kelvin (K) indican el tono de la luz, no su intensidad. Un mismo número de lúmenes puede dar una luz muy distinta según la temperatura de color:

  • 3000K (blanco cálido): tono amarillento, similar a la incandescente clásica. Recomendado para salones y dormitorios, donde se busca ambiente relajado.
  • 4000-4500K (blanco neutro): ni cálido ni frío. Es el punto intermedio habitual en cocinas, baños y oficinas, donde interesa buena visibilidad sin resultar excesivamente fría la luz.
  • 6000K (blanco frío/luz día): tono azulado, de máxima sensación de claridad. Habitual en garajes, talleres, trasteros o zonas de trabajo donde prima la visibilidad sobre el confort visual.

Un error habitual es mezclar temperaturas de color distintas en la misma estancia (por ejemplo, downlights de 4500K con una lámpara de mesa de 3000K): el contraste se nota y da sensación de luz «sucia» o descoordinada.

Grado de protección IP

El código IP (Ingress Protection) indica la resistencia de la luminaria al polvo (primer dígito) y al agua (segundo dígito). Para interiores secos no suele ser un factor decisivo, pero en baños y exteriores sí es determinante:

Zona de ducha/bañera: exige la protección más alta frente al agua
Zona próxima a ducha/bañera (hasta unos 60 cm o 2,25 m de altura): exige protección alta
Resto del baño: protección media suele ser suficiente

Son rangos orientativos: la instalación eléctrica de un baño está regulada por el reglamento de baja tensión (ITC-BT-27), que define zonas concretas con su IP mínimo exigido; para el proyecto o la inspección de una instalación conviene consultar esa normativa con las medidas exactas del baño.

  1. Calcula los lúmenes totales necesarios

    Multiplica los metros cuadrados de la estancia por la referencia de lúmenes/m² según su uso.

  2. Reparte los lúmenes entre varios puntos de luz

    Prioriza varios downlights o focos repartidos frente a un único punto muy potente, para una luz más uniforme.

  3. Elige la temperatura de color según el uso

    Cálido (3000K) para descanso, neutro (4000-4500K) para cocina y baño, frío (6000K) para zonas de trabajo o garaje.

  4. No mezcles temperaturas de color en la misma estancia

    Usa la misma temperatura de color en todos los puntos de luz de una habitación para evitar contrastes.

  5. Revisa el IP si es baño, cocina o exterior

    Comprueba la zona de instalación y elige una luminaria con protección suficiente frente al agua o el polvo.

  6. Elige el producto del catálogo

    Selecciona modelo, potencia y temperatura de color según el cálculo anterior.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no puedo comparar bombillas LED e incandescentes por vatios?

Porque el LED produce muchos más lúmenes por vatio consumido que la incandescente. Comparar por vatios entre tecnologías distintas da una idea equivocada de cuánta luz da realmente cada una; hay que comparar por lúmenes.

¿Qué temperatura de color es mejor para toda la casa?

No hay una única mejor: depende del uso de cada estancia. Lo importante es no mezclar temperaturas distintas dentro de la misma habitación, aunque sí puedes usar temperaturas distintas entre habitaciones diferentes.

¿Qué significan los dos números del código IP?

El primer dígito indica la protección frente a sólidos y polvo, y el segundo frente a líquidos y agua. Cuanto más alto cada número, mayor protección ofrece la luminaria.

¿Necesito un IP alto en el salón o el dormitorio?

No, en estancias secas de interior el grado IP no suele ser un factor decisivo; es relevante sobre todo en baños, cocinas cerca de zonas de agua, y exteriores.

¿Es mejor poner más lúmenes de los calculados por si acaso?

No es necesario: un exceso de luz genera deslumbramiento y gasta más energía sin necesidad. Es preferible ajustarse a la referencia por estancia y, si hace falta, añadir un regulador de intensidad para adaptar la luz al momento del día.

Ejemplos con productos reales

Consulta el catálogo de downlights e iluminación LED. Si tienes dudas sobre qué combinación de lúmenes y temperatura de color encaja en tu estancia, escríbenos con la superficie y el uso previsto.